¿Cómo aplicar un correcto lavado de manos? | Combate los virus

Hay una tendencia a pensar que aquello que no podemos ver, no existe. Sin embargo, hay multitud de gérmenes que, aunque se escapan a nuestra vista, pueden llegar a ser letales. Tanto por cuestiones de higiene como por salud, te contamos cómo realizar un correcto lavado de manos.

Por qué es conveniente lavarse las manos con frecuencia

En la infancia aprendimos que hay que realizar el lavado de manos antes de sentarse en la mesa a comer. ¿Por qué motivo? Porque nuestras manos son una fuente de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que a pesar de que se escapan a nuestros ojos, están presentes en ellas.

Puesto que a menudo tocamos los alimentos de forma directa, aumenta la probabilidad de que esos microbios acaben entrando dentro de nuestro cuerpo. Cuando esto sucede, es cuando se produce una enfermedad u otro tipo de patología como respuesta al contagio.

Algunos tipos de alimentos, como la carne cruda, o los excrementos humanos y animales cuentan con una infinidad de microbios que son perfectamente capaces de desarrollar una enfermedad en quien entra en contacto con ellos. De ahí que puedan darse las intoxicaciones en restaurantes por no seguir las medidas de higiene obligatorias o al consumir alimentos como los mencionados sin que hayan sido preparados correctamente.

Además de por dicho contacto directo, algunos gérmenes tienen la capacidad de mantenerse con vida durante un tiempo determinado fuera de un huésped. Al tocar con las manos alguna superficie que contenga restos de microbios, es suficiente para contaminarse. Y dado que acostumbrarnos a tocarnos la cara con ellas, se facilita que aquellos entren dentro de nuestro organismo.

Por todos estos motivos debemos saber cómo hay que realizar un lavado de manos que resulte eficaz para eliminar los gérmenes. Pero antes, conviene también saber en qué circunstancias es conveniente hacerlo.

Cuándo es imprescindible el lavado de manos

Como hemos visto, el lavado de manos frecuente no solo impide o dificulta el contagio y posterior desarrollo de enfermedades u otras patologías, sino que también sirve para reducir la propagación de un virus entre la población. En definitiva, es una sencilla práctica que puede mantenernos sanos; a nosotros y a quienes nos rodean.

Teniendo esto claro, debemos saber en qué momentos existe una mayor probabilidad de entrar en contacto con gérmenes de diferente tipo. No obstante, con independencia de estos, el lavado de manos debe realizarse con cierta frecuencia.

En la preparación de alimentos. Esto incluye el antes, por los microbios que podamos traer en nuestras manos y que pasaremos a la comida; el durante, por los que pueda tener alguno de los alimentos, y después, para eliminar cualquier microorganismo que pueda quedar.

Antes de comer. Como hemos indicado, durante la comida cogemos alimentos directamente con las manos o nos llevamos estos a la cara. Cualquier microbio que haya, acabará irremediablemente dentro de nuestro organismo.

Si algún familiar está enfermo. El contagio entre personas cercanas se produce principalmente por no tomar las medidas de higiene suficientes. Esto es, el lavado de manos antes y después de entrar en contacto con ellas. Así, ni llevaremos más gérmenes a alguien enfermo, ni nos llevaremos los que esta persona pueda tener. Si nosotros somos los enfermos, siempre que nos sonemos, tosamos o estornudemos.

Después de ir al baño o de estar en contacto con niños que hayan ido o pañales, ya que en los excrementos se encuentran múltiples bacterias. También con todo tipo de basura.

Antes y después de tratar heridas de cualquier tipo. Al ser un tejido abierto, hay una exposición directa.

Al estar en contacto con animales o sus alimentos.

Cómo realizar el lavado de manos

Lavarse las manos es una labor bastante sencilla de realizar por cualquier persona. Es, además, una de las formas más eficaces de evitar la propagación de los gérmenes. No solo nos protegemos a nosotros mismos, sino también a todas aquellas personas que nos rodean. Así que tanto si estamos en casa, como si trabajamos con personales vulnerables, aprender un correcto lavado de manos es fundamental.

En primer lugar, hay que mojarse las manos con agua limpia, que debe estar fría o templada. Hecho esto cerraremos el grifo, ya que además de la higiene, ahorrar agua es también responsabilidad de todos. Una manera cómoda de hacerlo es instalando grifos que permitan una reducción del caudal. Como por ejemplo, los que llevan incorporada la tecnología Ecoclever, que aunque reduce la salida de agua, no interfiere en el confort ofrecido.

Para el lavado de manos es posible utilizar cualquier jabón corriente. Si desea uno más específico, existen los llamados antibacterianos. Habrá que frotar hasta que logremos hacer espuma. Y es aquí cuando llegamos a la parte importante; no solo hay que lavarse las palmas de las manos, sino también el dorso, las muñecas, los dedos, la separación entre estos, las uñas y debajo de estas.

Cualquier lugar es válido para los microbios, por lo que no podemos dejarnos ninguno atrás. Otro dato importante es que debemos frotar durante un mínimo de 20 segundos. Un truco sencillo es cantar alguna canción para que pase el tiempo antes.

Una vez transcurrido este tiempo, se pasará al enjuague de las manos; nuevamente con agua templada o fría. El aclarado es rápido, así que unos pocos segundos bastarán para retirar el jabón. Cuando hayamos finalizado, nos secaremos las manos con una toalla que esté limpia, con un trozo de papel o bien dejándolas secar al aire libre.

Así de sencillo es protegernos a nosotros mismos y a todas las demás personas. Y si necesitamos un lavado de manos pero no nos encontramos en casa, los geles desinfectantes cumplen con el mismo cometido. Para más información sobre los grifos con reducción de caudal, puedes consultar nuestra galería o nuestro catálogo.

 

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.