Trucos a la hora de ducharse

– Duchas termostáticas con las que fijar la temperatura deseada

– Regula la intensidad de salida del agua con teléfonos de ducha

– Utiliza productos adecuados a tu tipo de piel

 

¿Es la ducha tu momento más placentero tras una dura jornada de trabajo? ¿O el empuje que necesitas para ponerte en marcha y cargado de energía? En principio, está claro que el objetivo es la limpieza del cuerpo y también la salud e hidratación de la piel. Pero en ocasiones tienes la sensación de que las prisas y el estrés te impiden disfrutar al máximo de este momento. Clever te ofrece unos pequeños trucos con los que sacarle el máximo partido a la hora de ducharse.

 

1. Una ducha de más de diez minutos no resulta recomendable, ya que la piel pierde su protección natural y podría resecarse.

2. La temperatura del agua debe de ser templada, lo más parecida a la temperatura del cuerpo, algo fácil de controlar con las duchas termostáticas que permiten fijar la temperatura deseada.

3. En función del efecto que quieras conseguir, deberás optar por una ducha por la mañana, si lo que quieres es empezar el día con vitalidad; o por la noche, si lo que buscas es un momento de máximo relax. Para la primera opción Clever te presenta los teléfonos de ducha con los que es posible regular la intensidad de salida del agua y los rociadores con los que convertirás tu baño en un retiro particular.

4. La temperatura del agua también te proporcionará distintas sensaciones. Dúchate con agua caliente si buscas liberar tensión; y fría, si el objetivo es reducir el cansancio físico y psíquico. Lo más aconsejable es comenzar con una temperatura cálida e ir enfriándola paulatinamente. Para equilibrar esas oscilaciones de temperatura Clever recomienda la grifería termostática.

5. Para fortalecer la barrera protectora de la piel, es aconsejable el uso de productos suaves y que no resulten agresivos. La idea es que limpien la piel y refuercen el Ph de la dermis. Con la central de tratamiendo de agua Komeo, la cal no será un problema para tu piel.

6. No utilices un único producto. La piel de la cara es mucho más sensible que la del resto del cuerpo, por lo que invierte en un gel específico para cada zona.

7. Aprovecha para masajear tu cuerpo y relajarte. Algo que lograrás no sólo enjabonándote sino utilizando distintas intensidades de salida del agua como harías en una sesión de spa.

8. Crea el ambiente óptimo para hacer de este momento algo único: poner música o encender alguna vela aromática pueden ayudarte a conseguirlo.

9.  A la hora de secarte, evita frotar la piel en exceso para no irritarla. Trata tu piel con delicadeza.

10. Por último, hidrata con crema corporal o utiliza algún producto bajo la ducha que facilite el cuidado diario de tu piel.

 

Y ahora… ¡a disfrutar de la ducha!

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