¿Dónde colocar el fregadero en una cocina con isla?

La cocina con isla nunca pasa de moda

Su carácter innovador y su extrema funcionalidad le convierten en la opción elegida por aquellos cuyo presupuesto, pero sobretodo cuyo espacio, se lo permiten. Se calcula que la distancia mínima para una isla está en torno a los 90 centímetros, aunque la mayoría de los expertos coinciden en que 210 centímetros es el estándar aceptable en caso de incorporar fregadero y vitrocerámica. Algo inasumible para la mayoría de las construcciones en España.

 

Pese a todo, cada vez es más habitual que se instalen nuevas cocinas con isla. Según algunos medios existe una tendencia los últimos años a abrir la cocina al resto del hogar, para ampliar este espacio e integrarlo en el salón, el comedor o cualquier otra estancia. Este modelo híbrido ha dado lugar al nacimiento de un buen número de islas donde antes había tabiques. Ofrece la ventaja de mejorar la interacción social y habilita un rincón donde compartir escenas familiares, como los deberes o la preparación de los alimentos.

 

Influencia americana o no el caso es que su uso se está volviendo más común y cuando una persona se plantea poner una isla en la cocina surge una nueva duda. ¿Dónde colocar el fregadero?

 

Doble uso de este tipo de cocinas.

Al hablar de las cocinas con isla, se debe mencionar que existen dos formas principales de concebirlas. El uso puramente funcional para el cocinado, que integra la mayoría de los electrodomésticos, espacios de basura, rincones de almacenamiento y el fregadero, con un pequeño espacio para la manipulación de alimentos. O el uso social/familiar/recreativo que no requiere tantos electrodomésticos y cuyo diseño debe tener espacio libre debajo para la comodidad de los comensales.

 

Esta decisión marca que el resto de la cocina ya que el sentido de su diseño gira en torno a este concepto. Si la isla está pensada para la interacción familiar o social, su uso no requiere un grifo, aunque sí puede ser útil incorporar un fregadero sencillo para lavar las manos o como toma de agua potable, el modelo de fregadero de osmosis es perfecto para este caso.  Si la isla está concebida en un sentido más práctico, como complemento a la cocina, un fregadero a la misma altura que el fuego hace muy sencillo maniobrar. La vitrocerámica y el fregadero pueden compartir la isla pero esto sin duda, requerirá de más espacio.

 

Si se quiere instalar el fregadero en la isla es necesario llevar la toma de agua (que generalmente está situada en la pared) hasta ese lugar. Por lo general, requiere replantear el diseño completo de la cocina e iniciar una obra, las cocinas con isla conllevan un coste mayor en su instalación, aunque se compensa posteriormente con el disfrute de este espacio. Es una cuestión de prioridades.

 

Que grifos recomendamos tener en una cocina de isla, hecha un vistazo a los distintos grifos de cocina que existen.

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